Viaje a Senegal, el país
de la teranga
Cinco horas y media de vuelo desde España para llegar a un país sin apenas jet lag, con playas de Atlántico, sabana de baobabs y la hospitalidad más famosa de África.
Vuelo directo · Sin jet lag · Mejor época: de noviembre a mayo
de vuelo directo desde Madrid
de diferencia horaria en invierno
la mejor ventana para viajar
lugares Patrimonio de la Humanidad
El África que se visita sin dar el salto
Senegal es el extremo más occidental del continente: una punta de tierra donde el mapa deja de ser África y empieza el Atlántico. Eso explica casi todo: el clima seco y ventilado de la costa, el vuelo corto desde España y una mezcla de influencias —wolof, serer, diola, francesa, libanesa— que se nota en la comida, en la música y en la manera de recibirte.
Del desierto del norte al bosque del sur hay solo unas horas de carretera. En medio caben un delta declarado Patrimonio de la Humanidad, un santuario de aves al que llegan cada invierno las que acaban de cruzar el Sáhara, una isla que guarda una de las memorias más duras del Atlántico y una franja de playas donde se puede no hacer absolutamente nada.
En 30 segundos
- Vuelo directo y corto, sin jet lag
- Playa de Atlántico y sabana en el mismo viaje
- Francés como idioma oficial: te entiendes
- Sin visado para estancias turísticas cortas
- Se hace en una semana, o se alarga a dos
y significa que ya eres de la casa.
Siete escalas para entender el país
No hace falta hacerlas todas en un solo viaje. Están ordenadas de norte a sur, y casi cualquier combinación de tres o cuatro funciona.
Dakar y la isla de Gorée
La capital es rápida, ruidosa y bastante más interesante de lo que suele contarse: el Monumento del Renacimiento Africano, el mercado de Sandaga, el Museo de las Civilizaciones Negras y la Mezquita de la Divinidad, encajada entre las rocas frente al mar. A veinte minutos en ferry está Gorée, una isla sin coches, de casas ocres y buganvillas, Patrimonio de la Humanidad desde 1978 y uno de los lugares de memoria más importantes del Atlántico.
Consejo: Reserva media jornada para Gorée y hazla con guía: allí lo importante está en lo que se cuenta.
Saint-Louis
Fundada en 1659 sobre una isla del río, fue la primera capital colonial de África occidental. Balcones de madera, fachadas descoloridas por el salitre y, al otro lado del puente Faidherbe, el barrio de pescadores de Guet Ndar con cientos de piraguas varadas en la arena.
Consejo: Dos noches, no una: la ciudad se disfruta a pie y al atardecer.
Parque Nacional de Djoudj
Patrimonio de la Humanidad desde 1981 y primera gran zona húmeda al sur del Sáhara: pelícanos blancos, flamencos, garzas y espátulas que llegan de Europa entre noviembre y abril. Se recorre en piragua al amanecer y en 4×4 por las pistas del parque.
Consejo: Sal a primera hora y lleva prismáticos: la buena luz dura poco.
El Lago Rosa
Separado del Atlántico por una franja de dunas, el lago Retba debe su fama a un alga que tiñe de rosa un agua mucho más salada que la del mar. En sus orillas siguen trabajando a mano los recolectores de sal.
Consejo: El color varía mucho y desde 2022 se ve más apagado: pregunta cómo está antes de reservar.
Delta del Saloum
Un laberinto de bolongs, manglares e islas bajas declarado Patrimonio de la Humanidad en 2011. Se navega en piragua entre bancos de arena y pueblos serer a los que solo se llega por agua. La parada más curiosa es Fadiouth, una isla construida sobre conchas.
Consejo: Duerme una noche en un campamento del delta: el amanecer entre los bolongs es lo mejor del plan.
La Petite Côte
Al sur de Dakar están casi todos los hoteles de playa del país: arena dorada, mar templado y una infraestructura pensada para el viajero europeo. A pocos kilómetros, la laguna de la Somone y la reserva de Bandia, con rinocerontes, jirafas y antílopes entre baobabs.
Consejo: La mejor base si quieres descansar y hacer excursiones cortas sin cambiar de hotel.
Casamance
Al otro lado de Gambia, el sur es otro país: arrozales, bosque, aldeas diola de casas de barro y las playas más bonitas de Senegal en torno a Cap Skirring. Se llega en avión desde Dakar en menos de una hora.
Consejo: Mejor entre diciembre y abril; en plena estación de lluvias muchos alojamientos cierran.
Cuándo ir, según lo que busques
La temporada redonda
Seco, fresco por la noche y con las aves del Djoudj en su mejor momento. Es cuando mejor se combinan playa, ciudad y naturaleza, y también cuando más vuelos hay desde España.
Calor y calma
Sube la temperatura y bajan los grupos. Muy buena época para la Petite Côte y para bajar al sur antes de que empiecen las lluvias.
Verde y más barato
Estación de lluvias: chubascos cortos por la tarde, paisaje verde y precios más bajos. Algunas pistas del sur se complican y parte de los alojamientos cierran.
Viaje a Senegal: 6 sabores que te vas a traer puestos
Se come en un cuenco grande y en compañía: en Senegal la comida es, antes que nada, un acto colectivo.
Thieboudienne
El plato nacional: arroz en caldo de tomate con pescado relleno de perejil y ajo. Nació en Saint-Louis.
Yassa
Pollo o pescado marinado en limón con una montaña de cebolla pochada. Originario de la Casamance.
Mafé
Guiso espeso de carne en salsa de cacahuete, con zanahoria, yuca y boniato. Comida de casa.
Dibi
Cordero a la brasa servido sobre papel con cebolla y mostaza. Se come de pie y con las manos.
Bissap
Infusión fría de flor de hibisco, muy dulce y de color granate. Se vende en cualquier esquina.
Café Touba
Café especiado con pimienta de Guinea. Se sirve en vasitos pequeños y siempre acompañado de charla.
Preguntas frecuentes
Para estancias turísticas cortas basta con el pasaporte en vigor y con vigencia suficiente. Conviene revisar los requisitos de entrada actualizados antes de volar, porque pueden cambiar. Si reservas con nosotros te lo confirmamos por escrito antes de emitir los billetes.
Depende del itinerario y de la época del año. Lo correcto es consultarlo con antelación en un centro de vacunación internacional (Sanidad Exterior), que es quien puede indicarte qué necesitas en tu caso concreto.
Alrededor de cinco horas y media desde Madrid hasta el aeropuerto Blaise Diagne de Dakar. También hay conexiones vía Casablanca, Lisboa o París, que suelen salir más ajustadas de precio aunque alarguen el trayecto.
El franco CFA (XOF), con cambio fijo respecto al euro. Las tarjetas solo funcionan en hoteles y grandes comercios, así que conviene llevar efectivo para mercados, taxis, propinas y excursiones locales.
Sí, y es lo más habitual. Con base en Saly o la Petite Côte se hacen en el día el Lago Rosa, la reserva de Bandia, la laguna de la Somone y Dakar con la isla de Gorée, volviendo a dormir siempre al mismo hotel.
Una semana da para la costa y dos o tres excursiones. Con diez días o dos semanas se puede añadir Saint-Louis y el Djoudj en el norte, o bajar a la Casamance en el sur.
Senegal no se visita. Se conversa.
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